Compra menos y mejor, o como comprar de forma sostenible.

¿Sabías que un 33% de la población tiene adulta tiene problemas de adicción a las compras? Según varios estudios realizados en la Unión Europea (y con resultados similares), ese 33% de la población tiene problemas con el control de gastos y las compras impulsivas. En el caso de la población joven, este porcentaje sube al 46%. 

Por suerte o por desgracia, yo estoy en el bando opuesto. Odio las compras, de cualquier tipo. Buscar lo que quieres/necesitas, decidir, esperar a pagar, irte a casa con una carga que duplica su peso a cada paso que das... Y aún encima, cuando llegas, en vez de aliviar tu cansancio tras tal odisea, tienes que colocar toda la mierda que hayas comprado. ¿Qué esto tiene de bonito y de adictivo? No lo entiendo...

Esta aversión hace que me lo piense muchísimo antes de comprar nada, y eso es algo que considero muy bueno, porque a veces tendemos a acumular cosas inútiles que no se usan nunca o se compran productos que van a terminar en la basura más pronto que tarde.

¿Por qué nos comportamos así?

 

Razones por las que compramos lo que no necesitamos

No es que seamos tontos, ni nada... Bueno un poco sí, pero se podría decir que compramos cosas inútiles debido a que:

- Nos dejamos seducir con facilidad por todas las promesas falsas que nos hace el marketing.

- Al comprar tenemos una sensación de felicidad totalmente ficticia y que nos dura un suspiro, pero aún así nos gusta.

- Otra sensación que nos aportan las compras, es la de seguridad y/o estabilidad. Nada más lejos de realidad, las posesiones se puedes esfumar de un momento a otro.

- Queremos ser los gallos del corral, así que, en nuestro afán de impresionar, compramos cosas. 

- También tenemos un montón de carencias a nivel personal y psicológico que tratamos de camuflar con las compras.

Sea cual sea nuestro caso, deberíamos identificarlo y corregirlo. Es importante que consumamos de forma responsable y si quieres saber como, sigue leyendo :)

 

No compres lo que no necesites

Más simple imposible, si no lo necesitas, no lo compres. Y si lo necesitas, busca la forma más sostenible de obtenerlo.

Para ilustrar lo que digo, he hecho un pequeño mapa mental que deberías tener en cuenta antes de que vayas a comprar cualquier cosa:

comprar sostenible

Se has llegado a la casilla de elegir la opción más sostenible, quizás te estés preguntando cómo hacerlo. Pues...

 

Lee mucho

Sí. Léetelo todo. La información que necesitas de cada producto suele estar en las etiquetas, de forma clara a veces o disfrazada en otros casos. Lee todas las etiquetas antes de comprar nada y aprende a interpretarlas.

Si estás leyendo esto es que tienes acceso a internet. Ahí puedes buscar lo que no encuentres en la etiqueta o no tengas claro.

Es probable que te vuelvan tarumba con sellos y certificaciones: bio, eco, vegan, organic y sus tropecientas veinticuatro mil combinaciones. Estas cosas están muy bien si sabes que significan, pero nadie tiene la capacidad de reconocer tanto sello y saber que tiene de particular cada uno. Además luego, están estas cosas:

Imagen obtenida de la página "Ecología Verde"

Imagen obtenida de la página "Ecología Verde"

¿Tiene algún sentido que le pongan un sello "ecológico" a los productos si luego vienen plastificados hasta la saciedad? Desde luego el impacto ambiental aquí no se está teniendo en cuenta.

Así que antes de dejarte llevar por un sello atiende a lo siguiente. 

 

Análisis del ciclo de vida

¿Qué es esto? Pues no es más que analizar el impacto de un producto desde "la cuna a la tumba", su historia al completo.

Este análisis tiene en cuenta la extracción, producción, distribución, uso y final de la vida útil de un producto. ¿No seria estupendo que a los consumidores nos proporcionaran esta información en lugar de plantarnos una etiqueta que no comprendemos?

Veamos como ejemplo la vida de una lata de aluminio, de esas en las que vienen los refrescos.

Bauxita. Sí, estás bebiendo de una roca. La imagen prodece de Enciclopèdia.cat

Bauxita. Sí, estás bebiendo de una roca. La imagen prodece de Enciclopèdia.cat

- Extracción de las materias primas: La materia prima fundamental para hacer aluminio es la bauxita. Este mineral se extrae de minas a cielo abierto, principalmente en Brasil, Guayana, Jamaica y Australia. Ahí al ladito, vamos.

- Producción: La bauxita y otros componentes son transportados a una fábrica, que probablemente no está en tu país. El procesamiento del mineral para las lastas de aluminio requiere varios pasos que consumen mucha energía, incluido el refinado de alúmina, fundición, colada de lingotes, fabricación de láminas...

El aluminio reciclado también se incorpora al producto final, cuyo procesamiento tiene sus propios impactos (más reducidos).

- Distribución: Luego las latas son envasadas (casi siempre con plástico) y transportadas a las tiendas.

- Uso: Bueno, yo no sé que uso harás de las latas, pero normalmente se bebe de ellas y ya está. Esto no tiene un impacto que cuantificar en sí. No es como un coche, que a lo largo de su vida útil está causando un impacto constante.

- Fin de la vida: Algunas latas son recicladas y vuelven a tener una vida. Pero por desgracia, la mayoría (al menos en España) terminan en un vertedero.

Cuanta cosa para una sola lata, ¿verdad? Ni siquiera nos paramos a pensarlo y tampoco podemos analizar cada producto que compramos de esta forma por dos razones: no disponemos de toda la información y tendríamos que dedicarnos en exclusiva a ello. Pero, ¿no sería estupendo que en lugar de un sello que no nos dice nada, nos contaran esto de forma que lo podamos entender? 

Pues cuentan las leyendas, que hay productos que ya incluyen información sobre su ciclo de vida en las etiquetas, pero yo no los tengo visto. Esperemos que la tendencia vaya por ahí y dejen de inventarse sellos y certificaciones cuya finalidad es el beneficio económico.

Y ahora me dirás que mucho de lo que te estoy contando no está en tu mano o no lo puedes controlar. Te diría que como consumidor tienes derecho a reclamar blablabla... Pero vamos a lo práctico...

 

Las 6 R del consumo sostenible

Las 6 R son 6 (bien por mi) principios para lograr un consumo sostenible. ¡Vaya tela! Es lo que dije en el título con menos palabras... Estos principios son:

  1. - Repensar
  2. - Reestructurar
  3. - Reducir
  4. - Reutilizar
  5. - Reciclar
  6. - Redistribuir

En vez explicarte que es cada cosa, te pongo un vídeo que me ha gustado y lo cuenta mejor que yo, seguro: 

Sería genial si todos los consumidores lleváramos esto a la práctica en nuestro día a día. Como tú no eres todos, empieza por tu todo, que eres tú. O lo que es lo mismo, aplícate el cuento.

 

Conclusión

Como he dicho muchas cosas, igual te has cansado de leer por la mitad del post y te has venido directamente a la conclusión, así voy a hacer un brevísimo resumen: 

  1. No compres lo que no necesitas.
  2. Si lo necesitas, busca la opción más sostenible. 
  3. Infórmate, lee mucho, muchísimo (esto vale para todo en la vida).
  4. Sigue las 6 R.

Hiper-resumen para los más vagos: Compra menos y mejor.


Tengo una cosa para ti, y encima es gratis...
vida sostenible