¿Qué puedes hacer para frenar la contaminación del agua?

¿Sabes hasta dónde llega la contaminación del agua que te rodea? Los plaguicidas, los fertilizantes y los desechos animales de la industria agrícola están contaminando nuestros ríos, lagos y océanos. Por no hablar de los millones de toneladas de productos químicos tóxicos y otros contaminantes de las prácticas industriales y mineras  que terminan en nuestras aguas.

El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas declara que "la biodiversidad de los ecosistemas de agua dulce se ha degradado más que cualquier otro ecosistema". La contaminación del agua afecta a todas las especies y amenaza su supervivencia.

Las masas de agua naturales suelen estar conectadas a otras fuentes de agua, así que cuando una se contamina, también lo hacen las demás. Esto hace que el problema se agrande cada vez más.

Según un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), España se sitúa como el tercer país de la Unión Europea con más zonas baño contaminadas, con 67 puntos donde está permitido el baño a pesar de la mala calidad del agua. Siempre ganamos en las peores competiciones…

Existen maravillas como esta que te muestro a continuación. Se trata de uno de los ríos más contaminados de España, el río Tinto en Huelva y aunque su color parece ser natural, debido a los depósitos de hierro, hace más de 40 años que se vierten fosfoyesos y según Greenpeace los lodos contienen elementos radiactivos. (Fuente: Ecoticias).

Los colores de río Tinto (Víctor Ribera - Flickr)

Los colores de río Tinto (Víctor Ribera - Flickr)

Pero ¿Cómo se contaminan las aguas?

 

Productos químicos y residuos industriales

Las instalaciones industriales son responsables de verter grandes cantidades de sustancias químicas tóxicas en las masas de agua. Estos productos químicos son el subproducto de la fabricación de todo, desde la ropa a los dispositivos electrónicos. Y nosotros recibimos a cambio un producto que nos durará poco tiempo para que compremos más, y como no, recibimos agua contaminada y aire que no deberíamos respirar.

Las operaciones mineras abandonadas son otra fuente de desechos tóxicos, creando agua ácida con grandes concentraciones de metales. Como resultado, el agua que rodea estos sitios también tiene niveles altos de metales y el pH en desequilibrio. ¿Resultado? Aguas contaminadas que son incapaces de soportar la vida acuática y la vegetación. Si se deja sin tratar, la contaminación puede continuar más de 100 años.

¿Y qué hay de los derrames de petróleo y otros productos tóxicos de limpieza? El proceso de descontaminación es complejo y puede llevar varios meses, si no más, para completarlo.

 

Pesticidas y Fertilizantes

Las vías fluviales necesitan nutrientes para que los ecosistemas a prosperen. Pero, como siempre, aunque algo sea bueno, si es mucho se convierte en un problema. La lluvia puede lavar fertilizantes, pesticidas y tierra contaminada que termina en ríos y arroyos. Allí se acumulan cantidades excesivas de nitrógeno y fósforo. Este exceso de nutrientes estimula el crecimiento de las plantas, absorbiendo oxígeno adicional del agua y eventualmente matando organismos, insectos y otras especies acuáticas. Esto se denomina eutrofización y es unos de los grandes problemas a los que se enfrentan los ecosistemas acuáticos.

La contaminación debida al exceso de nutrientes en agua dulce o salada también da lugar a floraciones de algas, que son un lodo grueso o decoloración que cubre la superficie de una masa de agua. Estas floraciones tóxicas suponen una amenaza al privar al agua del oxígeno, que es esencial para la supervivencia de las especies acuáticas. La falta de oxígeno mata la vida acuática y las plantas, dando como resultado zonas muertas y amenazando la supervivencia del ecosistema. Los animales terrestres, las aves y los seres humanos también pueden ser dañados por el agua contaminada, o por el consumo de pescado o marisco que viven en estas aguas.

 

Ganadería

Los desechos animales provenientes de granjas contribuyen a la contaminación del agua cuando las aguas residuales se filtran o cuando las escorrentías de las granjas se dirigen a lagos y ríos.

Al igual que la contaminación por pesticidas y fertilizantes, los desechos animales pueden contribuir a la proliferación de algas mediante la introducción de niveles peligrosos de amoníaco, nitrógeno y fósforo en los lagos y vías fluviales. Los residuos animales de las granjas industriales también contienen hormonas que, cuando se introducen en los sistemas de agua, pueden causar problemas reproductivos en los peces.

 

¿Qué puedes hacer tú?

Como no es muy viable que te pongas a descontaminar el agua de los ríos filtrándola litro a litro, te propongo una serie de gestos que pueden marcar una gran diferencia:

-          Reduce el consumo de carne e incorpora más vegetales a tu dieta.

-          No compres productos que usen pesticidas y opta por lo orgánico siempre que sea posible.

-          No compres a esas empresas que sabes que están destruyendo nuestro medio ambiente. Tu dinero es tu voto.

-          Si te gusta la jardinería  o tener tus propios cultivos, emplea métodos que no dependan del uso de fertilizantes y pesticidas.

-          Ayuda a prevenir la erosión del suelo y la escorrentía mediante la plantación de un jardín o similar para  filtrar los contaminantes y evitar que sigan su camino a las alcantarillas.

-          Los residuos con aceites y productos que contengan sustancias peligrosas deben llevarse a un punto limpio.

¿Qué vas a hacer tú al respecto? Deja un comentario :)


El camino hacia una vida sostenible