¿De quién es la culpa de esta mierda?

¿De quién es la culpa de que el aire que respiras esté sucio? ¿De quién es la culpa de que el mar se quede sin peces, la selva sin árboles y los glaciares sin hielo? ¿De quién es la culpa del cambio climático? ¿De quién?

Yo, pensando.

Yo, pensando.

Pues te lo voy a contar sin muchos miramientos, pero si eres de los que no te gustan las verdades incómodas, es mejor que dejes de leer ahora y no pierdas el tiempo.

La culpa es de los gobiernos. Claro que sí, ellos no imponen políticas sostenibles, lo único que les importa es el dinero. Todos son unos corruptos y no miran más allá de sus bolsillos. No les interesa que la sociedad sea ecológica porque pueden ver sus intereses perjudicados. Así que, si, la culpa de los gobiernos.

La culpa también es de las grandes multionacionales. Esos entes perversos y malignos que también hacen todo por dinero y contaminan nuestros ríos y mares, el aire que respiramos, contaminan el suelo que pisamos. Esos desalmados que talan la selva, hacen pozos petrolíferos y matan a las ballenas. Esos sí que son el diablo. 

Y como no, la culpa también es de Donald Trump, y de esos cínicos y necios que niegan el cambio climático. Esos que tienen la sartén por el mango y solo les importa empoderase y enriquecerse más sin ninguna clase de remordimiento por envenenar al planeta.

Si a estas alturas me estás dando la razón, siento decirte que ahora mismo voy a decepcionarte, porque la culpa de toda esta mierda no la tienen esos a los que condenas, la tienes .

Si, la tienes tú, la tiene tu vecino, tu familia, tus amigos... Los gobiernos, las grandes empresas y cualquier organización a la que quieras echarle la culpa, están formados por personas, como tú, como tu vecino. Y son las personas las que tienen la culpa de que nos encontremos en esta situación.

Me dirás que tú eres una persona consciente, que no tiras basura cuando vas al bosque, que reciclas todo lo que puedes y que si no haces más es porque la sociedad en la que vivimos no te lo permite. Pero, ¿te has parado a pensar en la cantidad de basura innecesaria que generas? ¿Qué no estás eligiendo la opción más sostenible cuando compras? ¿Qué tienes mucho más de lo que usas y que no necesitas ese capricho? ¿Piensas en esa ducha larga, en ese momento que has dejado la luz encendida sin motivo o has cogido el coche para ir a la vuelta de la esquina?

ientras no cambiemos nuestra forma de pensar y de actuar, la culpa es tuya, la culpa es mía.