Mi reto contra el consumismo: Resumen de Abril

Abril se ha ido como ha venido, muy rápido, o al menos para mí. Nos plantamos en mayo y si has seguido hasta ahora mi reto de comprar nada durante un año, sabrás que vengo a contarte como me ha ido este último mes.

Si no sabes de que te hablo, don’t worry, puedes verlo aquí. Se trata justamente de lo que digo, no comprar nada a lo largo de un año. Este es el cuarto mes y estoy súper contenta con los resultados que estoy obteniendo. Para hacer memoria, en los meses anteriores la cosa fue así:

Si, solamente en febrero compre 0 cosas, pero coincidirás en que he comprado muy poco en general, y cada vez percibo mejor la cantidad de chorradas que acumulamos. Chorradas que en absoluto nos hacen ser más felices, más guapos, más interesantes o más lo que sea que nos venden.

También me doy cuenta de que he aumentado mi creatividad buscando alternativas a comprar y cada vez me resulta más fácil decir: eso no me hace falta para nada. Déjame decirte que es una sensación genial.

No me lío más y vamos a lo que venía a contar…

 

Resumen del mes

 Pues abril me ha ido tal que así:

reto sonsumismo

 

Sí, este mes tengo dudas de si he comprado una sola cosa. Te cuento que ha pasado:

A principios de mes empecé a trabajar en un parque botánico, ya lo mencioné en este post. Así que ando todos los días por medio de zonas más o menos boscosas, caminos de tierra, etc. Empecé a ir en calzado normal, pero aparte de que me entraban pinchos a los pies, se me desgastaba la suela con una facilidad asombrosa. No me queda más remedio que usar calzado de trekking. Tengo unas botas en casa, pero está haciendo un calor de muerte, al menos en donde yo vivo, así que tampoco eran una opción viable. Cuando acepté la idea de que tenía que comprarme unas zapatillas, lo primero que hice fue buscarlas de segunda mano. Las pocas que encontré no eran mi número. Plan B, voy a buscar unas certificadas como sostenibles; tampoco he podido encontrar ningunas (emprendedores, ahí tenéis nicho, creo yo). Así al final he optado por comprarme unas normales y ya.

Al margen de eso, he comprado comida y le he cambiado el aceite al coche. Bien, esto no sé muy bien como catalogarlo. Realmente yo no he comprado ningún aceite ni ningún filtro, pero el consumo de esos productos es cosa mía, y los residuos generados también. Así que yo pago por un servicio, pero este servicio implica productos… Este tema me trae un poco de cabeza, porque imaginemos que voy al dentista, ¿debería contar los desechables que use conmigo? Si cambio de proveedor de internet, ¿debería cuantificar el cable y el nuevo aparato que destine para darme el servicio? Cuando vaya a renovar el carné de conducir en octubre ¿debo contar ese trozo de plástico? De esa forma, debería contar hasta el ticket de la compra. Locura máxima…

Esto por una parte me invita a reflexionar hasta qué punto causamos un impacto ambiental sin darnos cuenta. Pagas por un servicio pero afectas de muchas maneras a tu entorno. Así que con esta reflexión, te invito a que me dejes tu opinión en los comentarios.

¡Ah! Y no, este mes no hay recompensas, que no he logrado lo que esperaba.


el camino hacia una vida sostenible