Ser más sostenible si, pero ¿por dónde empiezo?

Quiero proponerte un viaje, una aventura, que te lleve a algo mejor. Será un viaje largo y lleno de aprendizajes. Esos son los buenos viajes. ¿El destino? Un lugar en el que te sentirás mejor contigo y con el mundo en el que vives. Una reconciliación con la naturaleza.  Eso es lo que significa para mi ser sostenible. Vivir en equilibrio de forma sencilla y natural. No se trata de un acto, de un hecho aislado o una acción puntual. Es proceso de cambio, un viaje largo.

 

Y  "un viaje de miles de kilómetros debe comenzar por un solo paso". El primer paso significa dejar de poner excusas para poder avanzar. Y aquí están las 4 excusas más habituales que usamos para no cambiar a un estilo de vida más sostenible:

- Es caro, es cosa de ricos: es un mito, totalmente falso. Uno de los pilares de la sostenibilidad es consumir menos, lo opuesto a lo que hacen los ricos. Si consumes menos recursos estás gastando menos dinero. Y dirás: " Es que los productos ecológicos son más caros". En la mayoría de los casos es posible que su precio sea algo mayor que los convencionales, pero estarás ahorrando dinero por otras vías. Además la opción más sostenible no siempre es decidirse por este tipo de productos. Todo lo que hagas tu mismo te costará menos dinero y es una opción más acertada.

Es difícil: Todo cambio en nuestros hábitos conlleva un esfuerzo por nuestra parte hasta acostumbrarnos, pero ¿difícil? Difícil es formular la teoría de cuerdas o estornudar con los ojos abiertos, pero esto solo es cambiar de hábitos y llevas haciéndolo todo la vida. Empezaste cuando dejaste de usar pañales.

- No tengo tiempo: Esta es la excusa perfecta para no hacer absolutamente nada en la vida. Todos tenemos la misma cantidad de tiempo, otra cosa es como lo inviertes. Mi semana tiene 168 horas, ¿y la tuya? Se trata de examinar en que gastas tiempo y priorizar. Y esto es aplicable a cualquier ámbito. Además ahora tienes este magnífico blog, que pondrá a tu disposición lo que necesites (si, tu pídeme que yo te lo facilito).

- Si solo cambio yo, no sirve de nada: Lo que tu haces por supuesto que cuenta, a nivel individual y colectivo. Ejemplo explicativo: uno de esas bolsa de plástico que utilizas acaba sin saber muy bien como en el mar. Se rompe en trozos. Un pez se come uno confundiéndolo con alimento y obstruye su sistema digestivo. Muere. Era una hembra. No ha puesto los huevos que pondría a lo largo de su vida. Su crías no han servido de alimento a las aves acuáticas. Una de estas aves era de una especie en peligro de extinción, que no consiguió comida para sus polluelos ese día. Adivina que... Mueren. Quizás no hubiese pasado si hubieses evitado esa única bolsa de plástico. Cada acción cuenta de forma global y lo que hoy haces como individuo mañana puede que sea la forma de actuar de los que te rodean.

Si te has liberado de las excusas (ahora mismo o hace tiempo), es hora de echar a caminar. ¿Hacía dónde? En realidad tienes ante ti miles de posibilidades que te llevarían a ser más sostenible, pero yo las englobaría todas las acciones en 5 grandes áreas de actuación:

- Ahorro de energía: Claro que si, ya apagas la luz cuando no estás y desenchufas todo lo desenchufable cuando no se usa. ¿Que más puedes hacer? Bombillas LED, aparatos de bajo consumo, regula el termostato (no necesitas estar en manga corta), ¿necesitas realmente aire acondicionado?, busca una compañía que comercialice energías renovables... Hay muchos pequeños cambios que pueden ser significativos, pero si quieres ir más allá, produce tu propia energía.

- Ahorro de agua: Ya sé que no vas por ahí dejando los grifos abiertos, pero podrías ponerle un dosificador si aún no lo has hecho. Ahora es cuando te digo que te duches y no te bañes (¡con el gustito que da!). Cargar la lavadora hasta arriba, cisternas de doble descarga, aprovechar el agua fría cuando esperas a que salga caliente (pon un cubo y guárdala para otros menesteres)... Pequeños gestos con grandes impactos. ¿El gran gesto? Montar un sistema de recogida de aguas grises (las de la ducha, lavadora, etc.) para ser utilizadas luego en el inodoro. 

- Reduce, reutiliza y recicla: Reduce tus residuos al mínimo (nada de cosas de "usar y tirar" ni con 357 embalajes), reutiliza todo lo que puedas y lo que no, recíclalo. ¿Quieres más? Composta tu residuos orgánicos, que son más de los que crees.

- Transporte: ¿coche? no. Salvo que sea absolutamente imprescindible, vete caminando, en bici o transporte público. ¿Lo necesitas de verdad? Pues compartelo con otras personas. Si es de tu propiedad no voy a decirte que lo cambies ahora por un eléctrico, pero si lo haces, avísame que quiero saber qué tal funcionan :)

- Consumo responsable: Y me he dejado lo mejor para el final. Todo se resume en consumir de forma consciente y responsable. No compres lo que no necesitas. ¡Venga ya! ¿Necesitabas cambiar el móvil? ¿Y esos pantalones? Esto es muy fácil decirlo, pero nos gusta tener cosas, en muchos casos cosas inútiles y que no usamos en años. Te invito a deshacerte de todo lo que no te hace falta (no lo tires, seguro que alguien lo quiere o le puedes dar un mejor uso). Haciendo esto te darás cuenta de que se vive mejor con menos y empezarás a pensar distinto antes de comprar. Cualquier decisión de compra debe ser meditada, por tonta que te parezca. Así que me he permitido hacer un esquema muy básico de lo que deberías plantearte antes de comprar nada.

Toma de decision de compra

¡Wow! Me has leído hasta aquí. Y quizás estás pensado que he tratado los temas de forma superficial y que me he dejado un montón de cosas en el tintero. Si, por supuesto, porque como decía hay miles de acciones que puedes hacer para mejorar poco a poco. Se trata de comenzar a pensar diferente, siendo consciente y haciéndote responsable de tus actos.

Y eso pretendo con este blog, hacerte pensar de otra forma, hacerte consciente. Pretendo que esta sea tu guía en el viaje que acabamos de comenzar.

Entonces, ¿que vas a cambiar hoy?